Tratar entender o dar un concepto al humor es algo muy difícil. Muchos pensadores han gastado sus más complejos conceptos para tratar de explicar este fenómeno que hace a uno sentirse en un placer de exagerada satisfacción.
Según Nietzsche: «El hombre sufre tan profundamente que ha debido inventar la risa» y es esta significado que me parece el más adecuado para distinguir un singular en nuestro país: el humor peruano.
Hablar del humor en nuestra sociedad es referirnos a una de las características más emblemáticas de esta. El humor es inherente al peruano así como la sazón y su música. Es una forma de tomar las cosas, es una energía frente a los amigos, es una visión de lo que muchas veces parece terrible. En palabras de los historiadores Juan Bromley y Luís Málaga.
“… se concluye sentando que esa traviesa disposición del espíritu peruano determinó la aparición de un género peculiar, espontáneo y risueño. Como resultado de la aptitud permanente de burla de nuestro demos criollo y casi siempre en relación con la critica social y política (…) la risa y el gracejo limeño han cumplido una función social.”
Si tendríamos que ser más claros, el humor en el Perú es una característica, un recurso y una necesidad.
Característica porque basta con mirar en los medios o conversar con un amigo para darnos cuneta que es el humor parte de nuestras vidas.
Recurso pues no hay forma mas elegante de mandar un dardo a la sociedad que a través del humor. Políticos, periodistas, comunicadores, publicistas encuentran en él, una singular y efectiva herramienta para llegar al publico peruano.
Y finalmente una necesidad pues como vemos y comprobamos día a día el peruano quiere reírse de sus penas. Tiende a ser evasivo y prefiere enfrentar con una risa lo que en realidad es para llorar. (Menciono como peruanos a la gran mayoría de la población, para no herir susceptibilidades)
miércoles, 18 de marzo de 2009
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